El asunto de hoy

Historia


Había llovido ya tres días, y no parecía que fuera a detenerse el mal tiempo. Cuando Culliman llegó al pueblo (si así se le pudiera llamar a las trece casas de palo y techo de zinc, a la caseta de detención del bus rural, y al bar de don Misael al frente de ésta), se desató el temporal

... leer más...

Además lee:

Leyendo...

El Chiri
Siempre lo hacía así. Así es que no fue diferente, ni sorprendió al viejo, que el Chiri fuera a echarse a sus pies en la cama donde reposaba. Sólo que esta vez lo miraba escrutador, como buscando la ocasión de decir algo. El viejo lo miró, fugaz, por encima del libro que leía y siguió en lo suyo. Pero el Chiri lo seguía mirando, insistente, como si pretendiera que el viejo iniciara la conversación que le diera la oportunidad de interrogarlo. El viejo sintió la mirada penetrante e inquisitiva del otro y finalmente, casi como hipnotizado, dejó su libro a un lado, cruzó las manos sobre el vientre y con una semisonrisa invitó al Chiri a decir qué quería preguntar.

... leer más...

Culpable
"¡Ladrón!"; oyó que alguien gritaba, aunque no se veía a nadie. La tarde, aun iluminada, se iba lentamente estrellando sus últimas luces en su cara, enfrentada al poniente. "¡Sinvergüenza!"; vociferó una voz distinta, protegida por una celosía.

... leer más...

Encuentro fortuito

— ¿Tú todavía eres Camilo B? — le dije en tono más de confirmación que de consulta. Sólo entonces agucé mi mirada, al notar que los lentes de sus anteojos eran bastante más gruesos que los que recordaba. Al examinarlo así, percibí, también, que el color de su piel era más verdoso y que los pómulos eran, ahora, mucho más prominentes.

... leer más...